Soja pero con orden (nota de El Observador)
7-3-2010
El nuevo MGAP realizará cambios en la política agrícola con el objetivo de asegurar sustentabilidad en el recurso suelo
En Mercedes, por la mañana del jueves 18 de febrero, lo primero que sorprendió a los agricultores agrupados en la Asociación Uruguaya pro Siembra Directa (Ausid) fue la puntualidad del entonces futuro ministro, Tabaré Aguerre, y la nominada directora de Recursos Naturales Renovables (Renare), Mariana Hill, que llegaron a la hora 8.30 a pesar de que tenían un largo viaje desde Montevideo.
Tras haber aceptado el cargo, era la primera salida de campo de las nuevas autoridades y el primer contacto con una gremial de productores. Algunos integrantes de Ausid se interrogaban por qué entre todas las gremiales había elegido a la de los agricultores del mínimo laboreo y se lo preguntaron: “Me gusta visitar una asociación de productores que tiene por objetivo cuidar el suelo”, respondió Aguerre.
Sabedor por ser agrónomo y agricultor de los problemas de suelos vinculados al arroz, quería conocer la situación de los cultivos de secano. La protección del suelo será una de las improntas de estos cinco años. Reforzar los servicios agrícolas hasta un nivel similar de jerarquía al que tienen los servicios ganaderos, dar más recursos y protagonismo a la Renare con el nombramiento de Mariana Hill, ingeniera agrónoma que se desempeña en la Cátedra de Suelos de la Facultad de Agronomía, y una revalorización de la actividad y responsabilidad de los ingenieros agrónomos que deberán aprobar los proyectos de rotaciones y serían responsables de que no haya procesos erosivos fueron de las pautas que Aguerre conversó esa mañana mientras observaban las chacras.
En lo más tempranero de la mañana visitaron uno de los modelos de conservacionismo con agricultura intensiva en el campo de Daniel Dubordieu, integrante del grupo CREA Cololó. Este agricultor ha implementado un sistema de terrazas que le permite hacer agricultura cumpliendo con el objetivo de la conservación del suelo en una zona de mucha pendiente. El sistema de terrazas permite encauzar el agua a desagües naturales y de ahí a bajos, donde tiene uso ganadero.
“Es un predio que hace años que venía con siembra directa y a pesar de que se aplicaban las rotaciones de cultivos incluyendo el uso de maíz y sorgo, observaba la persistencia de erosión. Así que busqué solucionar el problema de la extracción de agua. Eso me obligó a modificar muchas cosas, alambrados que estaban desde hace años, así como la caminería del predio”, dijo Dubordieu a El Observador Agropecuario.
El agricultor rediseñó su establecimiento a partir de la divisoria de aguas. Primero investigó sobre terrazas junto a sus compañeros del CREA Cololó. Finalmente se decidió a realizar con su agrimensor el diseño de las terrazas y las parcelas, algo que no es sencillo: “tienen que ser prácticas para no trabar los manejos de las chacras en las tareas de siembra y cosecha”, contó.
Ubicadas en parcelas de cinco a seis hectáreas, las terrazas son de base ancha, “transitables, pero cuanto menos se pise por parte de los mosquitos u otras maquinarias, mejor”.
El resultado de esta innovación satisfizo al productor en este período de una primavera y verano con efecto Niño. “Tras estas lluvias tan grandes quedé muy conforme porque resistieron en buena forma y solo hubo daños menores. Lo que perdí de área por las laderas de las terrazas (5% aproximadamente) lo recuperé en el mejor uso ganadero de los bajos. Pero eso fue ganado en zanjones que he recuperado y que tienen un mejor uso actualmente. La clave es que uno guíe al agua y no que el agua vaya espontáneamente”, sintetiza y defiende a su sistema: “el problema de las soluciones que proponen no hacer agricultura continua es que la sustentabilidad sea no solo agronómica sino también económica”.
De ahí fueron a La Manera, el establecimiento de Miguel Carballal, presidente de Ausid, donde hicieron una recorrida para observar otro modelo de agricultura continua conservacionista.
“Ahí el ministro vio lo que pregonamos quienes defendemos el sistema de siembra directa, que incluye rotación de cultivos, las coberturas verdes, buen balance de nutrientes (algo fundamental), el redimensionamiento de las áreas para poner el énfasis agrícola en zonas de alto potencial y destinar las áreas de menos potencial en cada potrero a la ganadería”, dijo Carballal a El Observador Agropecuario.
El objetivo de Ausid es difundir las buenas prácticas, porque la siembra directa no soluciona todos los problemas. En esa recorrida surgió la necesidad de contar con mejor información ¿Cuánta gente hace siembra directa y qué hacen específicamente? “Sería bueno saber en la encuesta de la DIEA del MGAP se desgranara mejor cómo se arman las rotaciones, reflexionó Carballal.
Allí surgió como tema un aspecto que cambiará la agricultura de los próximos años. El productor deberá presentar un plan de trabajo y de rotaciones. La idea no es nueva y surgió durante la administración del ministro Ernesto Agazzi. “Discutíamos si eso no sería aumentar la burocracia. Aguerre propone que se haga ese papel, lo refrende un agrónomo y lo avale y que ante un eventual daño habrá que llamar al agricultor y su asesor responsable”, explicó Carballal, que ahora ve la idea con buenos ojos.
“Se lo ve con menos temor porque el plan no precisa ningún ok para implementarse. Ante situaciones que ocasionen problemas se verá la situación en particular. Va a haber un cuerpo inspectivo recorriendo e inspeccionando que no se den situaciones de erosión. Estamos avanzando sobre terrenos difíciles. Esta expansión agrícola hace que se avance sobre suelos más frágiles y como país tenemos que cuidar eso”, dijo.
Para la gremial el tema no es nuevo. El contacto con Mariana Hill ya era frecuente por sus tareas en la facultad. Este mes en el marco de la Expoactiva la gremial presentará una guía de buenas prácticas en siembra directa elaborada por un convenio con el Proyecto de Producción Responsable del MGAP.
Luego, en mayo, Ausid hará la presentación de resultados de un convenio de INIA para evaluar pérdidas. Se eligieron cuatro predios, se contrastaba una parte con terraza y sin terraza, y con y sin cobertura. Se medía capacidad de agua en el suelo y visualmente se evaluaba la erosión. Durante dos años no pasó nada, pero en esta primavera se pidió prolongar la evaluación para medir lo que había pasado. Las terrazas se ven como una medida fundamental. Más allá de las estrategias en la gremial hay una sensación de entusiasmo. “Saber que el ministro es un agricultor que ha conocido los problemas de la agricultura en carne propia facilita mucho la posibilidad de trabajar”, dijo entusiasmado Carballal.
“Es importante que un empresario que ha vivido y ha sufrido como tal, esté al frente del MGAP; es muy esperanzador porque es una persona que vivió los problemas en carne propia”, concluyó.